Mike abre los ojos, despertándose de una siesta que más que reparadora resulta agobiante al ver la hora que es. Se levanta como puede y camina hasta el baño para aclararse la cara, espabilándose y girándose para coger la toalla y secarse el rostro ahora fresco por el agua que la recorre. Se pone las deportivas y coge su móvil, los auriculares, las llaves y la cartera. Pone la lista de reproducción de siempre y se dirige a paso rápido a la calle.
Apenas unos minutos después, llega a un establecimiento, una floristería no lejos de su casa. Al entrar la dependienta lo reconoce y le saluda alegremente pues es la floristería a la que suele acudir la familia y le conocen allí desde pequeño. Al llegar al mostrador saca el dinero y la mujer le entrega un oso con un corazón en sus manos en el que pone "Always" y un ramo de flores, ni muy grande ni muy pequeño, como de unas 8 rosas, una de ellas amarilla. Le da el cambio y se despiden amistosamente. Mike suspira al salir de la floristería y mira al cielo.
-Vamos allá, primera parte completada -comenta para sí mismo en voz alta para luego iniciar el camino de nuevo.
El chico llega a una tienda de libros y cómics donde de nuevo, al entrar, saluda al dependiente aunque éste no parece conocerlo como la mujer de la floristería. Mike le pide lo encargado y el hombre se dirige al almacén o la zona trasera de la tienda para coger el pedido trayéndole lo que parece un par de libros.
-Aquí lo tengo, no ha sido fácil hacerme con el libro del poeta pues no había apenas ejemplares en los almacenes, has tenido suerte -le explica el hombre al chico, entregándole un libro de "El Nombre del Viento" y otro más pequeño de un poeta, Ángel González.
-Uff, muchas gracias porque lo estuve buscando por internet sin éxito.. Aquí tiene -contesta Mike dándole el dinero de la compra y recogiendo segundos después la vuelta.
Sale de nuevo y se dirige a paso más rápido hacia su casa mientras suena en los auriculares "I Walk Beside You" de Dream Theater. Al llegar a su casa coge un folio y comienza a escribir una carta aunque poseía partes de diálogos, o algo así, algo que solo entendería Ella. Coge un CD que previamente había grabado con algunas canciones y una pieza de lencería que a ella siempre le había gustado, emprendiendo de nuevo el camino, el camino a la casa de la chica, de quien iba a recibir esos regalos en un día señalado como es San Valentín.
Al llegar, toca el botón del telefonillo de su casa y nadie contesta, algo que le extraña pues un día como este en el que suelen quedar aunque el año anterior habían tenido un mal entendido pues el chico no suele "celebrar" este día por su contrariedad a la invención de un día de consumismo. Aun así él le preparó un regalo pero al ella decir que tampoco lo celebró nunca por lo mismo, Mike se lo entregó otro día, más tarde. Pero hoy no es el caso, hoy todo lo tiene preparado para sorprenderla al comprender que realmente ella sí esperaba hacía un año que el chico la sorprendiera con algún regalo aunque fuera hecho a mano por él o así. Vuelve a llamar un par de veces y al final contesta alguien, la madre de ella.
-¿Quién es? -pregunta la madre con voz de dormida, como recién despertada de una siesta.
-Soy Mike, ¿está Abril? -pregunta el chico con alegría, seguramente la chica andaba estudiando y no escuchó el timbre.
-Lo siento, no volvió del instituto pues iba a almorzar con su amiga y su profesor -responde la madre con notable desgana, como si darle información a Mike le costara.
-Ah, vale, lo siento ya la llamaré o algo, adiós -contesta el chico despidiéndose y marchándose sin siquiera escuchar la despedida de la madre, la cual de todas formas ni se produjo pues colgó.
Así, algo desganado, se dirige a un lugar sin rumbo, cargado con el ramo de flores, el oso de peluche, la carta y el disco. Por casualidad llega a un parque y se sienta en un banco, como haciendo tiempo mientras piensa en dónde estará Abril. '¿Almorzando con su profesor?' piensa Mike mientras imagina qué profesor es, seguramente ese del que Abril está enamorada platónicamente pese a a que no es nada atractivo y es excesivamente viejo. 'Bueno, ya me llamará o algo, un día como hoy.. Prefiero no pensar mal' piensa levantándose del banco y volviendo a su casa para tumbarse en la cama tras soltar con desgana los objetos en la cama de al lado de la suya. Cierra los ojos intentando evitar malos pensamientos y deseando que el tiempo pase rápido.
Así es, al abrirlos descubre que se quedó dormido pues oscurece. Rápidamente coge el móvil para ver si Abril le ha llamado o enviado algún mensaje pero el móvil no tiene una sola notificación. Entonces el temor se apodera del chico, ¿acaso Abril pasa de él de buenas a primeras? ¿Y en un día como hoy? ¿Será verdad lo que siempre le ha dictado su razón y ella solo lo utilizaba? Sacude la cabeza para no tener que pensar o al menos borrar momentáneamente estos pensamientos.
Pero el tiempo pasa y pasa mientras Mike llama a intervalos de 45 minutos o una hora a la chica, sin respuesta, así que llamó a un restaurante anulando la reserva que había hecho para la cena. Llegadas casi las once de la noche, Abril finalmente da señales de vida enviando un mensaje a Mike: "Lo siento, perdona, estuve con mi profesor y Vicky almorzando, luego charlando acabamos tomando un café y mientras más charlábamos más rápido pasaba el tiempo y acabó invitándonos a cenar". Mike apretó los puños enfadado, sin poder dar crédito a lo que leía pues ya sabia las intenciones del profesor ya que desde que Mike y Abril empezaron a salir, el adulto tenía entre ojos al chico como si no le pareciera suficiente para su alumna predilecta. El chico la llama bastante afectado.
-¿Abril? -pregunta Mike con un tono serio intentando que no se le note que está al filo del desquicio emocional.
-¡Mike, lo siento! No caí en qué día era y se me fue el tiempo, lo siento mucho sé que lo he hecho mal, no sé como compensarte -responde rápidamente Abril nada más escucha la voz de Mike.
-¿Recompensarme? ¿Por dejarme tirado un día como hoy que no me gusta salvo porque te hace feliz? ¿Por haberlo hecho gastando tu día con alguien que me odia? ¿Por no dar señales de vida y ni siquiera decirme nada ni contestar a una sola llamada diciendo al menos "no puedo quedar, dejémoslo para mañana"? -empieza a soltar Mike con algo de rabia apretando la mandíbula pues no quiere que las emociones broten de sus ojos mientras le da vuelta a lo que se está volviendo en monotonía, los "descuidos" de Abril dejándolo en la estacada desde hace un par de meses cada dos por tres y últimamente dos semanas continuas.
-¡Lo siento, de veras! ¡Perdona es que tenía el movil en silencio! Y como se me pasó el tiempo no caí en avisarte -contesta Abril intentando pensar respuestas para todo.
-¿Y tu comportamiento últimamente? ¿No ibas a compensar estos meses hoy? Creo que me ha quedado clara tu actitud.. Abril si quieres alejarte o dejarlo dilo, deja de darme ilusiones para luego quitármelas -espeta el chico sin tacto, siendo más directo que antes.
-Yo.. No es eso, de verdad que lo siento -dice sin argumentos, como quien intenta excusarse cuando le pillan en el acto o semejante.
-¿Sabes? Me engañé a mí mismo desde aquel día de verano, desde que empezamos a vernos de nuevo como amigos que tenía deslices a veces pero más aun me engañé a mí mismo cuando tú en un estado de lucidez hacia mí me dijiste de llevar a cabo esa boda simbólica que hacía tiempo atrás habíamos planeado, pero debí darme cuenta cuando la llevamos a cabo en Halloween -replica el joven con un tono severo. -Que vaya fecha para llevar a cabo algo que se supone es bonito para nosotros aunque no sea real -añade casi con desprecio mientras aprieta la mandíbula. -Pero peor aun fue cuando estuvimos saliendo a escondidas para que nuestros amigos no se alarmasen con nuestras idas y venidas o para qué sé yo pues eras tú la única que quería ocultarlo pero lo acepté.. Y aun así no se puede igualar a lo estúpido que he sido y lo que me he engañado a mí mismo desde el día de tu cumpleaños, desde ese inicio de año que sepultó lo nuestro, desde entonces he estado engañándome cada vez que me has dejado tirado, que me has cambiado por cualquier otro plan, por cualquier otra persona y yo como idiota que te necesito estaba para ti cada vez que querías sin importarme quién me requiriera además de ti ni dónde ni cuándo ni el por qué, ¿pero sabes? Estas cosas siempre ayudan pues estas dos semanas que ibas a estar conmigo y al final no o este día en el que todo lo ibas a compensar me han enseñado lo que soy para ti, un juguete, y lo poco que te importo así como lo poco que me valoras al tratarme así, gracias por enseñarme que no se puede creer en el amor y ver tu verdadero rostro, frío, ajeno a sentimientos verdaderamente puros.. Y no contestes, no necesito palabras vacías en un intento de reconfortarme o algo parecido, me merezco el daño por mi pasado pero no me merecía que me lo hicieras tú, no tú.. Por eso hago esto por la llamada y no frente a ti, no lo mereces.. Adiós Abril -suelta casi sin respirar, sin poder evitar que sus lágrimas broten cada vez más abundantemente hasta llegar a notarse parte del llanto al final, colgando la llamada y tirándose sin consuelo al colchón, golpeándolo y gritando por el dolor que se apodera frenéticamente de su cuerpo, de su interior.
Mike no puede evitar llorar al perderla aunque sea él quien lo termina ya que se siente usado, traicionado y en parte sustituido, sustituido por cualquier persona que se cruce en el camino de Abril pues él es su "segundo plato", "su alternativa" pero se acabó, no está dispuesto a más sufrimiento, prefiere perder su alma, prefiere ser presa del dolor por sí mismo en vez de ser utilizado. Mike no puede abrir los ojos, Mike no puede casi respirar por el llanto, Mike se siente desgarrado, hecho trizas y sobretodo.. Enamorado. De la chica equivocada.
miércoles, 2 de abril de 2014
martes, 11 de diciembre de 2012
Caminando por el río
Un día, Mike decide tomar un paseo, nada como disfrutar del brillante sol de la Capital un fin de semana por la mañana casi mediodía. Mike, al bajar del bus que le lleva a la Capital, sonríe placenteramente esperando que el día vaya como el tiempo, perfecto. Es un día de ni frío ni calor, un día en el que brilla el Sol sin la molestia de la calor que produzca sudor ni del frío que te hace pensarte si usar abrigo. Es un día cuya temperatura es perfecta para caminar, disfrutar de la suave brisa mientras el Sol te da el calorcito justo para sentirte genial. Mike camina hacia la linde del río, su lugar favorito para pasear, sin duda alguna.
Al llegar al río, toma aire y espira lentamente con toda la tranquilidad del mundo, alegre y feliz de que el día pinte así de bien, hace mucho que no disfruta de un día relajado y tranquilo en la Capital, cosas de la familia y la pareja. Decide no pensar en las peleas y problemas que tiene cuando comienza a caminar al lado del río observando los patos que nadan cerca de la orilla mientras algunos jóvenes, amigos y parejas, disfrutan del clima recostados en el césped o sobre la persona que quieren.
Mike suspira pensando en que quiere estar así con su novia, quiere disfrutar al fin de ratos así, quiere tenerla allí, en su lugar favorito pero no es posible debido a la distancia. Finalmente se recuesta en el césped con los cascos puestos, como de costumbre. Cierra los ojos y espera echarse una pequeña siesta, hasta que la pequeña lista de reproducción, elegida para la ocasión, acabe y sus ojos se abran dispuestos a dejar de soñar.
Cuando la última canción termina, Mike abre los ojos lentamente, como si los párpados le pesasen toneladas pues tenía una imagen grabada en la retina, una chica prohibida, a la que realmente no conocía.. Pero no quería volver a perderla de vista. No era su novia pero no podía sacársela de la cabeza por culpa de su amigo, aunque nunca le había sido infiel a su novia. Luego, cuando consigue levantarse, echa a andar de nuevo, esta vez hacia el centro, hacia sus adoradas tiendas las cuales visita cada vez que está en la Capital. Esta vez escoge un camino diferente, para probar nuevas rutas, ver nuevos edificios y seguir con sus pensamientos perdiéndose por las callejuelas de la Capital.
Mike llega a una pequeña plaza, llamémosla placita porque era pequeñísima, con dos bancos uno frente a otro y poco más. Escucha un grito y se sienta en uno de los bancos observando el lugar, por dodne venía el grito. A los pocos segundos una chica aparece por allí, bastante mona pero su cara expresa miedo y temor, como si hubiera visto un fantasma o algo peor. La chica corre hacia Mike pidiendo auxilio a lo que el chico reacciona algo incrédulo levantándose del banco y agarrando a la chica por los brazos.
-Tranquilízate y dime qué pasa -musita Mike algo sorprendido por la escena.
-¡Ayúdame, por favor! ¡Un hombre me quiere violar! -pide la chica mientras las lágrimas se escapan de sus ojos formando pequeños ríos de lágrimas en su rostro.
Mike se queda más que sorprendido cuando se escucha un segundo ruido, una persona corriendo, hacia ellos. En un acto reflejo Mike pone a la chica a su espalda y mira al hombre. Éste le saca como 15 centímetros o 20 de altura, además de poseer una constitución algo fornida, lo cual causa algo de temor y vacilamiento en el chico.
-¿Qué quieres? -pregunta Mike tragando saliva después, sin saber cómo reaccionar mientras su corazón se acelera metiendo la sexta o séptima marcha, a niveles que pocas veces ha llegado el motor humano.
-Dame a la puta esa, ahora -masculla el hombre, de una apariencia de más o menos 25 años, tal vez era algo mayor o quizás algo más joven y su incipiente barba lo hacía parecer más viejo.
-No pienso dejar.. Que hagas eso.. -responde Mike algo entrecortado mientras piensa qué hacer, cómo reaccionar y cómo lo hará el hombre.
Pues la reacción del hombre era un poco previsible, se cruje los nudillos e intenta darle un puñetazo no demasiado fuerte, entre intimidador y amenazante, un puñetazo que doliera y demostrara que el hombre lo apalearía si fuera necesario pero dándole una oportunidad a irse dándole a la chica. Pero Mike no se dejaría alcanzar, empuja a la chica, de espaldas a ella, mientras echa el cuerpo hacia atrás, en un intento de que ese puño no le diera, aunque consigue rozarle el labio dejándoselo algo caliente, por el golpe. Mike reacciona levantando la pierna, estando encorvado hacia atrás consigue acertar con su golpe. Le da un puntapié bastante fuerte en la parte débil de todo hombre, la zona oculta entre ambas piernas. El hombre clava una rodilla en el suelo mientras se lleva las dos manos a la zona afectada y Mike, por puro instinto ofensivo, le coge la cabeza con las dos manos, pillando de improvisto al hombre. Levanta la rodilla con rapidez y fuerta y le propicia un rodillazo en la frente, dejando la hombre en el suelo. Se gira sin mirar el estado del hombre mientras escucha a la chica llorar a pleno pulmón. La agarra de la mano y echa a correr en dirección al centro de la Capital, donde haya gente y ese energúmeno no pueda hacerles nada.
Cuando llegan a la Plaza del Ayuntamiento, la chica aun llorando abraza a Mike con fuerza. Mike se siente algo incómodo ya que tiene novia y no ve esa conducta del todo bien, ya que el abrazo es bastante pegados. La chica se despega y se seca las lágrimas caminando hacia un banco, al cual le sigue Mike.
-¿Quién era? ¿Qué ha pasado? -pregunta Mike sin querer hacer demasiadas preguntas por si agobiaba a la chica.
-Es mi ex.. Me lleva siete años.. Yo cumplo la mayoría en unos meses.. Mis padres no veían bien la relación y la verdad que me enteré que solo quería aprovecharse y.. Bueno, lo ha intentado ahora, hace una semana y pico que lo dejé por ello y vino buscando lo que quería desde un principio.. -responde la chica entre pequeños sollozos mientras se aferra a la sudadera de Mike, medio abrazándolo, como si fuera su protector.
-Ah.. Tu ex.. Y.. ¿Eres virgen? Es raro que intente violarte por dejarlo y tal.. -comenta preguntando algo indiscreto Mike, aunque la verdad que es la lógica que le encontraba al momento.
-Sí.. Por eso el quería aprovecharse de mí, marcarse un tanto más.. -responde sin importarle la intimidad de la pregunta que Mike le acababa de hacer. -Me llamo Ana.. -añade la chica presentándose.
-Hijo de puta.. -susurra casi para sí mismo Mike. -Mike, encantado.. -responde finalmente el chico.
-¿Y tú.. Estás con alguien? -pregunta la chica notándose que la acción del momento ha hecho mella en ella.
-Sí.. La quiero mucho aunque esté lejos -contesta Mike notando las intenciones de Ana. Luego suspira y agacha levemente la cabeza.
-Yo.. Parece que el hecho de que esté lejos no es lo único que ocurre -interrumpe la chica intentando saber qué le pasa a Mike.
-Perdona pero.. No tengo por qué contarlo, además no tiene que ver contigo -gruñe Mike girando la cabeza.
-Yo.. No quería importunarte, solo se te veía raro.. -contesta de nuevo la chica entristeciendo su rostro. Mike se gira hacia ella de nuevo y le pone una mano en la espalda, bastante tenía la chica con el ex como para joderla él también.
Pero la chica no era tonta y guiada por el instinto protector que había mostrado Mike, se acerca al chico a velocidad de relámpago hacia sus labios para besarlo. Una milésima de segundo antes de que lo consiguiera, Mike la aparta, sin saber ciertamente si sus labios se habían rozado o no, omitiendo ese pensamiento pues él no podía hacerle eso a su novia. Al alejarla se levanta del banco y niega con la cabeza mirándola.
-Quiero a mi novia y aunque tenga problemas de momento con ella no significa que vaya a liarme contigo por ello, la quiero y tú no harás que eso cambie. De nada por ayudarte antes pero debo irme.
Sin dejar que la chica responda, Mike comienza a andar rápido hacia una de las calles perdiéndose entre la multitud, alejándose de la chica que tal vez podría ser la respuesta a su intento de felicidad, o tal vez un error más. Mike solo quería tener un día de distracción en la Capital, olvidar los problemas y ahora lo que había hecho era enfrentarse a nuevos problemas. Camina ahora más despacio hacia su tienda favorita y entra para perderse de nuevo entre discos de música, videojuegos varios y montañas de libros que deseaba comprarse, escucharlos, jugarlos y leerlos. Más tarde volvió a casa en el último bus hacia su pueblo, olvidando lo sucedido ese día sin darle más importancia que la preferencia de compra entre los artículos que había estado ojeando.
Al llegar al río, toma aire y espira lentamente con toda la tranquilidad del mundo, alegre y feliz de que el día pinte así de bien, hace mucho que no disfruta de un día relajado y tranquilo en la Capital, cosas de la familia y la pareja. Decide no pensar en las peleas y problemas que tiene cuando comienza a caminar al lado del río observando los patos que nadan cerca de la orilla mientras algunos jóvenes, amigos y parejas, disfrutan del clima recostados en el césped o sobre la persona que quieren.
Mike suspira pensando en que quiere estar así con su novia, quiere disfrutar al fin de ratos así, quiere tenerla allí, en su lugar favorito pero no es posible debido a la distancia. Finalmente se recuesta en el césped con los cascos puestos, como de costumbre. Cierra los ojos y espera echarse una pequeña siesta, hasta que la pequeña lista de reproducción, elegida para la ocasión, acabe y sus ojos se abran dispuestos a dejar de soñar.
Cuando la última canción termina, Mike abre los ojos lentamente, como si los párpados le pesasen toneladas pues tenía una imagen grabada en la retina, una chica prohibida, a la que realmente no conocía.. Pero no quería volver a perderla de vista. No era su novia pero no podía sacársela de la cabeza por culpa de su amigo, aunque nunca le había sido infiel a su novia. Luego, cuando consigue levantarse, echa a andar de nuevo, esta vez hacia el centro, hacia sus adoradas tiendas las cuales visita cada vez que está en la Capital. Esta vez escoge un camino diferente, para probar nuevas rutas, ver nuevos edificios y seguir con sus pensamientos perdiéndose por las callejuelas de la Capital.
Mike llega a una pequeña plaza, llamémosla placita porque era pequeñísima, con dos bancos uno frente a otro y poco más. Escucha un grito y se sienta en uno de los bancos observando el lugar, por dodne venía el grito. A los pocos segundos una chica aparece por allí, bastante mona pero su cara expresa miedo y temor, como si hubiera visto un fantasma o algo peor. La chica corre hacia Mike pidiendo auxilio a lo que el chico reacciona algo incrédulo levantándose del banco y agarrando a la chica por los brazos.
-Tranquilízate y dime qué pasa -musita Mike algo sorprendido por la escena.
-¡Ayúdame, por favor! ¡Un hombre me quiere violar! -pide la chica mientras las lágrimas se escapan de sus ojos formando pequeños ríos de lágrimas en su rostro.
Mike se queda más que sorprendido cuando se escucha un segundo ruido, una persona corriendo, hacia ellos. En un acto reflejo Mike pone a la chica a su espalda y mira al hombre. Éste le saca como 15 centímetros o 20 de altura, además de poseer una constitución algo fornida, lo cual causa algo de temor y vacilamiento en el chico.
-¿Qué quieres? -pregunta Mike tragando saliva después, sin saber cómo reaccionar mientras su corazón se acelera metiendo la sexta o séptima marcha, a niveles que pocas veces ha llegado el motor humano.
-Dame a la puta esa, ahora -masculla el hombre, de una apariencia de más o menos 25 años, tal vez era algo mayor o quizás algo más joven y su incipiente barba lo hacía parecer más viejo.
-No pienso dejar.. Que hagas eso.. -responde Mike algo entrecortado mientras piensa qué hacer, cómo reaccionar y cómo lo hará el hombre.
Pues la reacción del hombre era un poco previsible, se cruje los nudillos e intenta darle un puñetazo no demasiado fuerte, entre intimidador y amenazante, un puñetazo que doliera y demostrara que el hombre lo apalearía si fuera necesario pero dándole una oportunidad a irse dándole a la chica. Pero Mike no se dejaría alcanzar, empuja a la chica, de espaldas a ella, mientras echa el cuerpo hacia atrás, en un intento de que ese puño no le diera, aunque consigue rozarle el labio dejándoselo algo caliente, por el golpe. Mike reacciona levantando la pierna, estando encorvado hacia atrás consigue acertar con su golpe. Le da un puntapié bastante fuerte en la parte débil de todo hombre, la zona oculta entre ambas piernas. El hombre clava una rodilla en el suelo mientras se lleva las dos manos a la zona afectada y Mike, por puro instinto ofensivo, le coge la cabeza con las dos manos, pillando de improvisto al hombre. Levanta la rodilla con rapidez y fuerta y le propicia un rodillazo en la frente, dejando la hombre en el suelo. Se gira sin mirar el estado del hombre mientras escucha a la chica llorar a pleno pulmón. La agarra de la mano y echa a correr en dirección al centro de la Capital, donde haya gente y ese energúmeno no pueda hacerles nada.
Cuando llegan a la Plaza del Ayuntamiento, la chica aun llorando abraza a Mike con fuerza. Mike se siente algo incómodo ya que tiene novia y no ve esa conducta del todo bien, ya que el abrazo es bastante pegados. La chica se despega y se seca las lágrimas caminando hacia un banco, al cual le sigue Mike.
-¿Quién era? ¿Qué ha pasado? -pregunta Mike sin querer hacer demasiadas preguntas por si agobiaba a la chica.
-Es mi ex.. Me lleva siete años.. Yo cumplo la mayoría en unos meses.. Mis padres no veían bien la relación y la verdad que me enteré que solo quería aprovecharse y.. Bueno, lo ha intentado ahora, hace una semana y pico que lo dejé por ello y vino buscando lo que quería desde un principio.. -responde la chica entre pequeños sollozos mientras se aferra a la sudadera de Mike, medio abrazándolo, como si fuera su protector.
-Ah.. Tu ex.. Y.. ¿Eres virgen? Es raro que intente violarte por dejarlo y tal.. -comenta preguntando algo indiscreto Mike, aunque la verdad que es la lógica que le encontraba al momento.
-Sí.. Por eso el quería aprovecharse de mí, marcarse un tanto más.. -responde sin importarle la intimidad de la pregunta que Mike le acababa de hacer. -Me llamo Ana.. -añade la chica presentándose.
-Hijo de puta.. -susurra casi para sí mismo Mike. -Mike, encantado.. -responde finalmente el chico.
-¿Y tú.. Estás con alguien? -pregunta la chica notándose que la acción del momento ha hecho mella en ella.
-Sí.. La quiero mucho aunque esté lejos -contesta Mike notando las intenciones de Ana. Luego suspira y agacha levemente la cabeza.
-Yo.. Parece que el hecho de que esté lejos no es lo único que ocurre -interrumpe la chica intentando saber qué le pasa a Mike.
-Perdona pero.. No tengo por qué contarlo, además no tiene que ver contigo -gruñe Mike girando la cabeza.
-Yo.. No quería importunarte, solo se te veía raro.. -contesta de nuevo la chica entristeciendo su rostro. Mike se gira hacia ella de nuevo y le pone una mano en la espalda, bastante tenía la chica con el ex como para joderla él también.
Pero la chica no era tonta y guiada por el instinto protector que había mostrado Mike, se acerca al chico a velocidad de relámpago hacia sus labios para besarlo. Una milésima de segundo antes de que lo consiguiera, Mike la aparta, sin saber ciertamente si sus labios se habían rozado o no, omitiendo ese pensamiento pues él no podía hacerle eso a su novia. Al alejarla se levanta del banco y niega con la cabeza mirándola.
-Quiero a mi novia y aunque tenga problemas de momento con ella no significa que vaya a liarme contigo por ello, la quiero y tú no harás que eso cambie. De nada por ayudarte antes pero debo irme.
Sin dejar que la chica responda, Mike comienza a andar rápido hacia una de las calles perdiéndose entre la multitud, alejándose de la chica que tal vez podría ser la respuesta a su intento de felicidad, o tal vez un error más. Mike solo quería tener un día de distracción en la Capital, olvidar los problemas y ahora lo que había hecho era enfrentarse a nuevos problemas. Camina ahora más despacio hacia su tienda favorita y entra para perderse de nuevo entre discos de música, videojuegos varios y montañas de libros que deseaba comprarse, escucharlos, jugarlos y leerlos. Más tarde volvió a casa en el último bus hacia su pueblo, olvidando lo sucedido ese día sin darle más importancia que la preferencia de compra entre los artículos que había estado ojeando.
martes, 4 de diciembre de 2012
Mi droga
Un día, como quien no quiere la cosa, Mike no puede parar de pensar y pensar en su droga, es una sustancia única, inigualable e inimitable. Le encanta cómo está compuesta, no quiere una droga pura ni una de diseño, la quiere a ella. Se acerca a un centro de rehabilitación, comúnmente conocido como un centro de Drogadictos. Al entrar le pidieron los datos y dijo que quería ver al psicólogo antes de ingresar para rehabilitación, era obvio que antes harían eso pues no ingresan a cualquiera porque diga que es dependiente a alguna sustancia. Un celador lo lleva a una habitación, donde solo hay una mesa con dos sillas y un botón en la parte de la mesa de la silla donde está el psicólogo, por si las cosas se tuercen el psicólogo llama a los guardas.
Mike se sienta sin perder tiempo, tranquilo aunque sin mirar al psicólogo. Éste lo mira atentamente, serio, calmado, a la espera de que el chico pueda tener un ataque de histeria para tocar el botón. El especialista le hace un ademán al chico para que hable.
-Verás.. Tengo un problema, un problema muy grande y quería que me ayudara, quería que me preste su conocimiento para poder solucionarlo de una vez -explica Mike con calma aunque notándosele que sufre por ello.
El psicólogo lo mira con algo de inseguridad pues no ha especificado nada y él no entiende aun qué le pasa. Carraspea levemente antes de hablar.
-Bien, ¿qué es lo que te pasa? ¿A qué droga eres adicto? ¿Qué problema mental crees tener? -le pregunta con un tono amistoso el psicólogo.
-Resulta que no puedo vivir sin ella.. Necesito tenerla, necesito inyectármela en vena, necesito hacerme uno con ella.. Necesito que ella sea mi vida.. La necesito a mi lado -responde Mike melancólico, dolido, con un cierto requemor en la parte izquierda del pecho, en lo llamado corazón.
El especialista se queda mirándolo serio, analizándolo con la mirada y le empieza a descubrir los brazos levantándole la camiseta. Se tranquiliza al ver que no tiene ninguna señal de aguja ni nada, no se inyecta nada. Cualquiera se hubiera sorprendido de no ver nada pero el psicólogo suspira como pensando "Lo sabía" y levanta la mirada hasta Mike.
-Chico, tu problema no es de los que curamos aquí.. Tu problema se llama amor.. Amor por una chica, según tu uso del femenino -contesta sin saber si sonreír o si mantenerse serio.
-Lo sé, querría saber si me puedo desintoxicar,la necesito al respirar, su olor.. Necesito su rostro, al que besar y acariciar, en el cual centre el tacto de todo mi cuerpo pegado a ella.. Necesito sus labios y su lengua jugueteando con la mía haciendo que cada papila gustativa se centre en ella, que no quiera otra cosa degustar que a ella.. Necesito verla pues si no la veo solo siento tristeza -Interrumpe rápidamente Mike, dejándose llevar por el sentimiento que siente hacia ella, dejando que hable el sentimiento y no él, a lo que prosigue.
-Ella es la cosa más hermosa que mi vista puede percibir así viera la belleza que esconden las estrellas.. Necesito oír su voz.. Su voz es más bella que una preciosa canción, su voz compone los mejores versos para mis oídos, sean de arte menor o mayor.. -añade Mike sin poder evitar un pequeño centelleo en sus ojos, emocionado por el recuerdo de su amor, torturado por dentro debido a ese sentimiento, deseando poder quitárselo de dentro, arrancarlo, sacarlo, huir de él sin que le deje heridas internas, librarse de la batalla que sabe que perderá.
-Solo puedo decirte una cosa, ya que aquí no se trata eso, ni en ningún lado ya que eso es algo con lo que tenemos que lidiar nos guste o no. Vete de aquí, corre hacia donde viva esa chica, llámala, cuéntale lo que a mí y bésala, es lo único que puedo recomendarte y es lo que yo podría hacer en tu lugar, eso o aguantarte encerrado en tu habitación llorándola sintiendo esas punzadas en tu tórax, ese desgarre interno que te destripa y te desangra.. -aconseja el psicólogo con una leve sonrisa, algo le decía que el chico lucharía, que el chico realmente no quería huir sino tener un motivo, tener un empujoncito para luchar por ello.
Mike se levanta y sale de allí sin despedirse ni nada, sin decir una sola palabra, serio recordando lo primero que acaba el psicólogo: "Vete de aquí". Cuando llega a la calle recuerda las palabras siguientes: "Corre hacia donde viva esa chica"; dicho y hecho, Mike empieza a correr con todas sus fuerzas, una calle, otra, otra, notando como sus fuerzas flaquean, como el cuerpo empieza a dolerle porque no para de correr lo más rápido que puede, porque su respiración entrecortada no le proporciona el oxígeno que le hace falta, porque su corazón no puede latir más rapido, está al borde del infarto mientras nota como el pecho le arde, como cada pulsación del corazón le retumba en todo el cuerpo, doliéndole cada vez que late. Al llegar a la casa llama al telefonillo intentando respirar, intentando recuperar algo de vida, intentando ser capaz de decir algo más que una respiración entrecortada, recordando las palabras del especialista: "Llámala". Ella coge el portero entre sollozos.
-¿S..Sí? -pregunta notándose que hasta hace segundos estaba llorando, con una voz entrecortada por el llanto.
-Ba.. Baja porfa.. -responde Mike intentando relajar su pulsación, intentando coger bocanadas de aire que le devuelvan el habla. Siente mareo, por haber parado de repente de correr nada más llega a la casa y una mujer que iba pasando se para agarrándole del brazo.
-Chico, ¿estás bien? -le pregunta la mujer preocupada dejando su carro con su bebé un momento allí al lado.
-Sí.. No se.. Preocupe.. Solo.. No es nada.. -responde Mike haciendo un gesto para que se vaya. -Solo que espero.. A una chica.. Mi chica.. -añade al final llevándose una mano al pecho que el corazón le va a estallar.
La mujer asiente preocupada y sigue su camino, aun mirando al chico que intenta recuperarse de los dolores y de la carrera, que no ha parado de correr desde que salió del psiquiátrico. Al cabo de un par de minutos, él está algo mejor y se ve a la chica llegando al portal por las escaleras. Tiene la cara roja, los ojos hinchados, el pelo revuelto y va vestida con lo primero que ha pillado, seguramente andaba en pijama antes o algo así. Mike centra su mirada en ella, él está a punto de llorar junto a ella nada más verla, sabe que es su culpa que esté así, sabe que es su culpa que haya llorado y tenga ese aspecto de destrozada. Pega las manos a la puerta del portal deseando que la chica abra.
-Mike.. ¿Por qué? ¡¡¿Por qué estás aquí?!! -le pregunta la chica al borde del llanto, en un intento de que de sus ojos no vuelvan a brotar lágrimas como hasta instantes antes de que el chico llamara a su casa.
-Porque te amo.. Yo.. Siento todo lo que he podido hacer, sea yo directamente o no, sea mi culpa o culpa de terceros referentes a mí, te amo, te amo, te amo y eso no podrán cambiarlo, necesito que me perdones.. Por favor, amor.. -ruega Mike cogiéndola por ambos brazos, intentando que encuentre un atisbo de amor y le perdone, que le crea, él jamás le haría daño y jamás se perdonaría el daño que los demás le han causado por su culpa.
La chica rompe en llanto, no quería oírlo decir eso, no quería oír que él siente lo mismo porque acabaría perdonándolo cuando ella piensa que no debe perdonarlo. ¿Segunda oportunidad? ¿O acaso es la primera oportunidad en declive? Mike cree que no es una segunda oportunidad, que es el arreglo de la primera, que es el intento de que la primera oportunidad no acabe y haya que recurrir a una segunda oportunidad. La abraza, la esconde en su cuello cerrando los ojos para no llorar como acaba de hacer ella. Imposible, el llanto de la chica llega a sus entrañas y cada órgano del cuerpo de Mike se retuerce por el dolor de ella, cada célula del cuerpo del chico está conectada a la chica, cada instante que ella sufre, él lo sufre en cada milímetro de su piel.
-Yo no he hecho nada.. ¡Joder si muero por ti! De verdad, enana.. Te prometo que no hice nada.. Te amo demasiado.. Además sabes que jamás haría lo que mi padre.. Jamás podría ser infiel, no puedo porque tú eres lo único que tengo dentro de mí, tú eres lo único que me importa.. -sigue exlpicándose Mike mientras la chica intenta dejar de llorar, con un tono quejoso, intentando que la chica no note las lágrimas que recorren su rostro ahogando el tono doloroso.
-Mike.. Yo.. Es que tu inocencia parece imposible.. -interrumpe la chica aun apoyada en el hombro de Mike, intentando ahogar las lágrimas, parecía imposible que siguieran brotando después de todo lo llorado.
-Sabes que siempre me pasan cosas así.. Luego se demuestra que llevo razón.. Enana sabes que no lo he hecho, ¡sabes que me era imposible! -contesta ya sin saber qué más hacer o decir, ya no tenía nada que pudiera salvarlo de la pérdida de su vida, aun sin haber hecho nada, puesto que Mike estaba siendo sincero.
Un atisbo de luz en esa cueva oscura aparece en su mente; "Cuéntale lo que a mí y bésala", resuena en su cabeza como si un ente superior quisiera ayudarlo, como si el psicólogo le acabara de repetir esas palabras en ese mismo instante. Le levanta la cabeza e intenta recordar.
-Resulta que no puedo vivir sin ti.. Necesito tenerte, necesito inyectarte en vena, necesito hacerme uno contigo.. Necesito que tú seas mi vida.. Te necesito a mi lado.. Necesito tu rostro, al que besar y acariciar, en el cual centre el tacto de todo mi cuerpo pegado a ti.. Necesito tus labios y tu lengua jugueteando con la mía haciendo que cada papila gustativa se centre en ti, que no quiero otra cosa degustar que a ti.. Necesito verte pues si no te veo solo siento tristeza.. Eres la cosa más hermosa que mi vista puede percibir así viera la belleza que esconden las estrellas.. Necesito oír tu voz.. Tu voz es más bella que una preciosa canción, tu voz compone los mejores versos para mis oídos, sean de arte menor o mayor.. -suelta sin parar de mirarla a los ojos, justo en el momento en que va a besarla.
Pero ocurre algo, justo antes de que Mike la bese la chica lo besa entre lágrimas, le pasa los brazos por el cuello y lo besa con cariño, con ansia, como si no hubiera mañana. Sus lágrimas siguen brotando mientras Mike, que la corresponde, empieza a llorar, al mismo son que la chica, llegando las lágrimas de ambos hasta sus labios, mezclándose las gotas saladas con la saliva de estos, sellando un beso jamás antes dado, un beso de amor verdadero, un beso sincero y reparador, un beso reconfortante y sanador. La chica pega su frente a la de Mike agachando levemente la cabeza éste. La chica busca sus ojos con la mirada.
-Mike.. Confío en ti, sé que eres sincero pero por favor, no quiero más problemas así.. -susurra la chica sin bajar los brazos del cuello de éste, bajando ahora la mirada al suelo.
-Amor, no dejaré que vuelvan a ocurrir cosas así, lo prometo.. Siempre estaré a tu lado pase lo que pase y nunca te abandonaré ni te haré daño.. -responde Mike sin dudarlo, hablando con el corazón en la mano, apretándola contra él al pasarle los brazos por la cintura. Cierra los ojos fuertemente y la vuelve a besar, terminando de sellar el pacto entre ambos, pasando del dolor amargo y del beso salado al amor sanado y al beso de enamorados.
Mike se sienta sin perder tiempo, tranquilo aunque sin mirar al psicólogo. Éste lo mira atentamente, serio, calmado, a la espera de que el chico pueda tener un ataque de histeria para tocar el botón. El especialista le hace un ademán al chico para que hable.
-Verás.. Tengo un problema, un problema muy grande y quería que me ayudara, quería que me preste su conocimiento para poder solucionarlo de una vez -explica Mike con calma aunque notándosele que sufre por ello.
El psicólogo lo mira con algo de inseguridad pues no ha especificado nada y él no entiende aun qué le pasa. Carraspea levemente antes de hablar.
-Bien, ¿qué es lo que te pasa? ¿A qué droga eres adicto? ¿Qué problema mental crees tener? -le pregunta con un tono amistoso el psicólogo.
-Resulta que no puedo vivir sin ella.. Necesito tenerla, necesito inyectármela en vena, necesito hacerme uno con ella.. Necesito que ella sea mi vida.. La necesito a mi lado -responde Mike melancólico, dolido, con un cierto requemor en la parte izquierda del pecho, en lo llamado corazón.
El especialista se queda mirándolo serio, analizándolo con la mirada y le empieza a descubrir los brazos levantándole la camiseta. Se tranquiliza al ver que no tiene ninguna señal de aguja ni nada, no se inyecta nada. Cualquiera se hubiera sorprendido de no ver nada pero el psicólogo suspira como pensando "Lo sabía" y levanta la mirada hasta Mike.
-Chico, tu problema no es de los que curamos aquí.. Tu problema se llama amor.. Amor por una chica, según tu uso del femenino -contesta sin saber si sonreír o si mantenerse serio.
-Lo sé, querría saber si me puedo desintoxicar,la necesito al respirar, su olor.. Necesito su rostro, al que besar y acariciar, en el cual centre el tacto de todo mi cuerpo pegado a ella.. Necesito sus labios y su lengua jugueteando con la mía haciendo que cada papila gustativa se centre en ella, que no quiera otra cosa degustar que a ella.. Necesito verla pues si no la veo solo siento tristeza -Interrumpe rápidamente Mike, dejándose llevar por el sentimiento que siente hacia ella, dejando que hable el sentimiento y no él, a lo que prosigue.
-Ella es la cosa más hermosa que mi vista puede percibir así viera la belleza que esconden las estrellas.. Necesito oír su voz.. Su voz es más bella que una preciosa canción, su voz compone los mejores versos para mis oídos, sean de arte menor o mayor.. -añade Mike sin poder evitar un pequeño centelleo en sus ojos, emocionado por el recuerdo de su amor, torturado por dentro debido a ese sentimiento, deseando poder quitárselo de dentro, arrancarlo, sacarlo, huir de él sin que le deje heridas internas, librarse de la batalla que sabe que perderá.
-Solo puedo decirte una cosa, ya que aquí no se trata eso, ni en ningún lado ya que eso es algo con lo que tenemos que lidiar nos guste o no. Vete de aquí, corre hacia donde viva esa chica, llámala, cuéntale lo que a mí y bésala, es lo único que puedo recomendarte y es lo que yo podría hacer en tu lugar, eso o aguantarte encerrado en tu habitación llorándola sintiendo esas punzadas en tu tórax, ese desgarre interno que te destripa y te desangra.. -aconseja el psicólogo con una leve sonrisa, algo le decía que el chico lucharía, que el chico realmente no quería huir sino tener un motivo, tener un empujoncito para luchar por ello.
Mike se levanta y sale de allí sin despedirse ni nada, sin decir una sola palabra, serio recordando lo primero que acaba el psicólogo: "Vete de aquí". Cuando llega a la calle recuerda las palabras siguientes: "Corre hacia donde viva esa chica"; dicho y hecho, Mike empieza a correr con todas sus fuerzas, una calle, otra, otra, notando como sus fuerzas flaquean, como el cuerpo empieza a dolerle porque no para de correr lo más rápido que puede, porque su respiración entrecortada no le proporciona el oxígeno que le hace falta, porque su corazón no puede latir más rapido, está al borde del infarto mientras nota como el pecho le arde, como cada pulsación del corazón le retumba en todo el cuerpo, doliéndole cada vez que late. Al llegar a la casa llama al telefonillo intentando respirar, intentando recuperar algo de vida, intentando ser capaz de decir algo más que una respiración entrecortada, recordando las palabras del especialista: "Llámala". Ella coge el portero entre sollozos.
-¿S..Sí? -pregunta notándose que hasta hace segundos estaba llorando, con una voz entrecortada por el llanto.
-Ba.. Baja porfa.. -responde Mike intentando relajar su pulsación, intentando coger bocanadas de aire que le devuelvan el habla. Siente mareo, por haber parado de repente de correr nada más llega a la casa y una mujer que iba pasando se para agarrándole del brazo.
-Chico, ¿estás bien? -le pregunta la mujer preocupada dejando su carro con su bebé un momento allí al lado.
-Sí.. No se.. Preocupe.. Solo.. No es nada.. -responde Mike haciendo un gesto para que se vaya. -Solo que espero.. A una chica.. Mi chica.. -añade al final llevándose una mano al pecho que el corazón le va a estallar.
La mujer asiente preocupada y sigue su camino, aun mirando al chico que intenta recuperarse de los dolores y de la carrera, que no ha parado de correr desde que salió del psiquiátrico. Al cabo de un par de minutos, él está algo mejor y se ve a la chica llegando al portal por las escaleras. Tiene la cara roja, los ojos hinchados, el pelo revuelto y va vestida con lo primero que ha pillado, seguramente andaba en pijama antes o algo así. Mike centra su mirada en ella, él está a punto de llorar junto a ella nada más verla, sabe que es su culpa que esté así, sabe que es su culpa que haya llorado y tenga ese aspecto de destrozada. Pega las manos a la puerta del portal deseando que la chica abra.
-Mike.. ¿Por qué? ¡¡¿Por qué estás aquí?!! -le pregunta la chica al borde del llanto, en un intento de que de sus ojos no vuelvan a brotar lágrimas como hasta instantes antes de que el chico llamara a su casa.
-Porque te amo.. Yo.. Siento todo lo que he podido hacer, sea yo directamente o no, sea mi culpa o culpa de terceros referentes a mí, te amo, te amo, te amo y eso no podrán cambiarlo, necesito que me perdones.. Por favor, amor.. -ruega Mike cogiéndola por ambos brazos, intentando que encuentre un atisbo de amor y le perdone, que le crea, él jamás le haría daño y jamás se perdonaría el daño que los demás le han causado por su culpa.
La chica rompe en llanto, no quería oírlo decir eso, no quería oír que él siente lo mismo porque acabaría perdonándolo cuando ella piensa que no debe perdonarlo. ¿Segunda oportunidad? ¿O acaso es la primera oportunidad en declive? Mike cree que no es una segunda oportunidad, que es el arreglo de la primera, que es el intento de que la primera oportunidad no acabe y haya que recurrir a una segunda oportunidad. La abraza, la esconde en su cuello cerrando los ojos para no llorar como acaba de hacer ella. Imposible, el llanto de la chica llega a sus entrañas y cada órgano del cuerpo de Mike se retuerce por el dolor de ella, cada célula del cuerpo del chico está conectada a la chica, cada instante que ella sufre, él lo sufre en cada milímetro de su piel.
-Yo no he hecho nada.. ¡Joder si muero por ti! De verdad, enana.. Te prometo que no hice nada.. Te amo demasiado.. Además sabes que jamás haría lo que mi padre.. Jamás podría ser infiel, no puedo porque tú eres lo único que tengo dentro de mí, tú eres lo único que me importa.. -sigue exlpicándose Mike mientras la chica intenta dejar de llorar, con un tono quejoso, intentando que la chica no note las lágrimas que recorren su rostro ahogando el tono doloroso.
-Mike.. Yo.. Es que tu inocencia parece imposible.. -interrumpe la chica aun apoyada en el hombro de Mike, intentando ahogar las lágrimas, parecía imposible que siguieran brotando después de todo lo llorado.
-Sabes que siempre me pasan cosas así.. Luego se demuestra que llevo razón.. Enana sabes que no lo he hecho, ¡sabes que me era imposible! -contesta ya sin saber qué más hacer o decir, ya no tenía nada que pudiera salvarlo de la pérdida de su vida, aun sin haber hecho nada, puesto que Mike estaba siendo sincero.
Un atisbo de luz en esa cueva oscura aparece en su mente; "Cuéntale lo que a mí y bésala", resuena en su cabeza como si un ente superior quisiera ayudarlo, como si el psicólogo le acabara de repetir esas palabras en ese mismo instante. Le levanta la cabeza e intenta recordar.
-Resulta que no puedo vivir sin ti.. Necesito tenerte, necesito inyectarte en vena, necesito hacerme uno contigo.. Necesito que tú seas mi vida.. Te necesito a mi lado.. Necesito tu rostro, al que besar y acariciar, en el cual centre el tacto de todo mi cuerpo pegado a ti.. Necesito tus labios y tu lengua jugueteando con la mía haciendo que cada papila gustativa se centre en ti, que no quiero otra cosa degustar que a ti.. Necesito verte pues si no te veo solo siento tristeza.. Eres la cosa más hermosa que mi vista puede percibir así viera la belleza que esconden las estrellas.. Necesito oír tu voz.. Tu voz es más bella que una preciosa canción, tu voz compone los mejores versos para mis oídos, sean de arte menor o mayor.. -suelta sin parar de mirarla a los ojos, justo en el momento en que va a besarla.
Pero ocurre algo, justo antes de que Mike la bese la chica lo besa entre lágrimas, le pasa los brazos por el cuello y lo besa con cariño, con ansia, como si no hubiera mañana. Sus lágrimas siguen brotando mientras Mike, que la corresponde, empieza a llorar, al mismo son que la chica, llegando las lágrimas de ambos hasta sus labios, mezclándose las gotas saladas con la saliva de estos, sellando un beso jamás antes dado, un beso de amor verdadero, un beso sincero y reparador, un beso reconfortante y sanador. La chica pega su frente a la de Mike agachando levemente la cabeza éste. La chica busca sus ojos con la mirada.
-Mike.. Confío en ti, sé que eres sincero pero por favor, no quiero más problemas así.. -susurra la chica sin bajar los brazos del cuello de éste, bajando ahora la mirada al suelo.
-Amor, no dejaré que vuelvan a ocurrir cosas así, lo prometo.. Siempre estaré a tu lado pase lo que pase y nunca te abandonaré ni te haré daño.. -responde Mike sin dudarlo, hablando con el corazón en la mano, apretándola contra él al pasarle los brazos por la cintura. Cierra los ojos fuertemente y la vuelve a besar, terminando de sellar el pacto entre ambos, pasando del dolor amargo y del beso salado al amor sanado y al beso de enamorados.
viernes, 23 de noviembre de 2012
Día de lluvia y tristeza.
Un día de lluvia, de esos en los que el agua golpea débilmente el cristal de tu ventana. Un rostro con semblante triste se asoma por ésta, deseando que la lluvia o pare o golpee más fuerte la ventana, propiciando un sonido extrañamente tranquilizador. No tiene ganas de nada, no refleja sentimiento alguno su rostro pues los problemas le han mellado la moral. El móvil comienza a vibrar y al poco tiempo una canción aparentemente tranquila suena como consecuencia de una llamada entrante. Shadow of the Day de Linkin Park. El chico se mueve lentamente hacia el móvil para responder a la llamada sin ánimo, como desesperanzado. Tras un par de minutos como mucho hablando cuelga, se tira en la cama sin dejar de mirar a la ventana. La lluvia ha amainado y en cuestión de segundos escampa, escuchándose el ruido de algunos coches de la calle pasando por allí, como consecuencia de la salida de algunas personas de sus casas en dirección a algún sitio tras el cese de la tormenta. Al cabo de un largo rato el chico mira la hora, las 16:15, debe ponerse en marcha y salir de casa, que había quedado aunque no le apetecía nada moverse de allí, el día era perfecto para permanecer en casa con una bebida caliente, una manta y con la música bien fuerte deleitando los oídos. Se viste para salir y se coloca los cascos como costumbre cada vez que va a salir de casa.
Cuando sale a casa la madre le recuerda que no olvide el paraguas, él sigue adelante olvidándose a posta el paraguas. Sabe de sobra que no se dirige a ningún sitio alegre, que el día será todavía peor conforme avance pues lleva una idea en la cabeza, alejarse de todo, romper con su pareja, alejarse del mundo debido al daño que le ocasiona.
El chico toma el autobús dirección a la capital pues él es de un pueblo ni demasiado cerca ni tan lejos de dicha ciudad (la capital). Al subir se coloca como de costumbre, al fondo del autobús, la música en los auriculares al máximo intentando callar sus temores, sus pensamientos... Sus sentimientos. Debe hacer lo correcto, ella juega con él, ella le hace sufrir, le hace dudar y lo peor de todo, no le hace feliz. Todo el camino lo pasa intentando mantener la cabeza despejada, soñando con un milagro, con un cambio que sabe jamás de dará, con una nueva oportunidad de la relación con su chica perfecta, con sus mismos gustos, sus aficiones... Si existe esa media naranja que dicen, es ella.
Baja del bus nada más llegar. Nervios y un gran suspiro nada más poner los pies en el suelo, su alma le asfixia, el corazón se le acelera. El pulso le va a hacer estallar mientras que los pensamientos, las emociones, todo lo que le atormenta en la cabeza le van a hacer explotar, le hacen olvidar el propósito de la llegada a la capital. Camina indeciso y casi hundido hacia el lugar de destino, el mismo parque donde todo empezó. ¿Por qué le dijo de quedar en aquel lugar a la chica? Porque allí empezó todo, si seguía existiendo algún rayo fugaz de esperanza, solo se daría en este sitio al recordar aquel día, aquel precioso y bello día en el que la besó, podría haberla besado mucho antes, podría haberlo hecho ese día cuando se declaró pero se lo prometió a su mejor amiga, daría tiempo, no atosigaría a la chica, de hecho casi era recomendable no haberse declarado pues era también el día que se conocieron en persona... Pero era inevitable, desde que vio su cara supo que debía ser suyo, que él le pertenecía a ella y debía hacérselo saber.
Al cabo de un rato, a eso de las 17:30, la chica se deja ver a lo lejos, en la entrada del parque y él anda lentamente hacia ella, saludándola extraño. Siempre le daba un tierno beso abrazándola pero hoy... Hoy ambos sabían que ese no era un saludo, el saludo de hoy era un abrazo con un beso en la mejilla, ambos sabían qué pasaría. El chico le comenta que quería hablar con ella de algo serio, aunque estaba claro por todos los gestos y reacciones entre el uno y el otro. Esto supondría al menos un punto, ¿a parte o final? Dudo que ellos quisieran hacerse daño, pero ambos pensaban en lo malo, en el punto final al menos de la relación amorosa. El chico le dice de sentarse en el banco, el banco donde se sentaron aquel primer día y donde tras la llamada de la madre a la chica, diciéndole que volviera ya a casa, el chico no podía despedirse de ella sin besarla, ya se había declarado y era más que obvio que ella sentía al menos algo parecido ya que ella se quedó esperando la reacción del chico, que quedó medio paralizado pues hizo la promesa de no besarla. La única promesa que llegó a romper el chico en su vida (al menos hasta hoy, que escribo estas líneas sobre él). Volviendo al "presente", los dos estaban nerviosos, esperando que la conversación se iniciara y deseosos de saber qué pasaría para acabar la agonía de la espera, ambos necesitaban saber cómo terminaba todo, si bien o mal.
El chico al final decidió hablar pero sin poder mirarla, apoderado por el sentimiento de la derrota, el dolor del abandono sufrido por ella, ya que empezó a dejarlo de lado y a quitarle importancia a la relación de ambos. El chico suspira tras preguntarle qué le pasa a la chica. Ésta se toma su tiempo, como unos 30 segundos o algo más para responder con un "No sé". Una punzada recorre el cuerpo del chico de un costado a otro, como una flecha imaginaria que destroza todo lo que pilla en el recorrido por su cuerpo, provocándole daños internos no curables.
Vuelve a intentar encontrar una respuesta a las miles de preguntas que le recorren la mente, sobretodo ahora que una tan "fácil" ha sido respondida mal, él no estaba para andar rogando ni para ir sonsacándole cosas cuando ya lo había intentado tantas veces días atrás. Le pregunta que si hay otro chico y ella, con tranquilidad y rapidez responde que no, que no es nada de eso. Un poco de tranquilidad a pinceladas aparecen en su interior, si no hay otro puede que se pueda solucionar, aunque necesita saber qué pasa. Vuelve a preguntar ya que la chica no dice nada, solo responde o lo intenta. Esta vez le pregunta que si está así por los estudios, por la familia, por los nuevos amigos o algo así, ella dice que no, que no pasa nada. De nuevo nervios, no pasa nada con lo demás así que entonces debería de tratarse de un problema de él. Los sentimientos se apoderan de éste haciéndole una pregunta tal vez demasiado importante para hacerla tan rápido, tan de repente. Le pregunta qué son él y y ella... Asombroso, la chica dice que no lo sabe. El chico deja de tener vida, la esperanza muere, el amor se trasforma en un dolor-odio que casi le hacen derrumbarse y desahogar sus sentimientos allí, llorando.
Su pareja perfecta, su media naranja por eso de ser iguales, no sabe qué son, no sabrá que siente al haber dicho eso y un nudo en la garganta se le forma al chico, una única pregunta se le asoma por la cabeza, mezcla de reproche por sus respuestas y parte de última esperanza, una respuesta negativa se transformaría en algo positivo para el chico ya que su pregunta es si la relación se ha roto, directamente pregunta: "¿Entonces hemos roto no?" con la esperanza de que mantenga su racha de respuestas negativas y ello signifique algo bueno para él, para los dos. La respuesta de la chica es... "No... Lo sé". Ataque de locura, el chico no puede creerlo se siente usado, como un pañuelo en el que se ha limpiado tras llorar y luego lo tiran, como un juguete el cual maltratan jugando, por diversión y tras haberle hecho sufrir lo tiran al baúl del olvido. El chico está muerto, responde sin dudarlo al escucharla. "No sé no, esta relación ha muerto, esto ha dejado de ser algo" dice más o menos a los cinco segundos de la respuesta de la chica, levantándose del banco, con los ojos inundados por lágrimas pero sin dejarlas escapar. La chica llora, llora pidiéndole perdón por haberle hecho esto, que ella no quería hacerle sufrir, que ella no ha podido remediar lo que ha pasado, que le perdone porque nunca se le había pasado por la cabeza hacerle semejante daño, ya que ella sabe que él la ama. Más de lo que nadie la ha amado al menos hasta el momento, ya que el chico cuando ama es de verdad, no como la mayoría de jóvenes de hoy día que solo se encaprichan, porque su relación se había jodido pero no por falta de amor por su parte, sino al revés. Él aprieta los ojos y consigue esconder las lágrimas, ella no merece verlo llorar. Niega con la cabeza diciéndole que no pasa nada que al menos espera ser su amigo y ella asiente dicienndo que eso sin duda, que no le negaría su amistad porque le quiere mucho aunque ya no sienta lo mismo.
Se abrazan, el por amor, ella por arrepentimiento. No quiere soltarla, no quiere dejarla irse pero sabe que ella se va dentro de poco con su padre de viaje, no puede detenerla mucho más ya que ella le ha hecho el favor de quedar para hablar un momento. La besa en la frente, la vuelve a abrazar como si no existiera el mañana y cierra los ojos, disfrutando de su olor, de su tacto, de su compañía una última vez pues él sabía que una vez acabada la relación, la amistad sería a distancia y nunca volverían a quedar a solas, ella no lo aceptaría porque él la ama. Ella se despide con una pequeña sonrisa y un "Lo siento..." seguido del nombre del chico. Se gira y baja las escaleras hacia el metro; a él le queda como quince minutos para que llegue su autobús para volver a casa. Corre desesperado al banco, como si allí ella le estuviera esperando de nuevo para arreglarlo y volver a estar juntos, viendo finalmente que allí no hay nadie. Se sienta y se lleva las manos a la cara notándose entre los dedos como las lágrimas brotan, sin pronunciar llanto alguno, brotan como cascadas en busca de la linde del río donde caen con fuerza. Las lágrimas caen por millares, por millones y seguramente billones, caen descontroladamente e inevitablemente por el rostro del chico. Golpea el banco, le pega patadas mientras insulta sin objetivo, solo por desahogo. Acaba soltando un grito que sería capaz de escuchar la chica hasta estando en el metro. Una mano le duele pero pronto estará el autobús así que camina intentando ahogar las lágrimas, encontrándose con un árbol y golpeándolo hasta hacer sangrar sus nudillos. Coge su gorro, de estos de lana y se limpia los nudillos además de usarlo como pañuelo para secar las lágrimas. Llega a la parada y consigue aparentar normalidad. Sube en el bus cuando llega y marcha hacia casa volviendo a ahogarse entre gotas de agua saladas, deseando no haber existido y desaparecer para no sentir este dolor al que nunca se hubiera hecho a la idea, este dolor que se llama amor distorsionado, amor intoxicado, amor roto, amor humillante y amor asfixiante. La única luz cercana es una amiga, esa amiga que en el fondo se alegra de que lo dejara con su novia... Motivos representados más adelante.
Cuando sale a casa la madre le recuerda que no olvide el paraguas, él sigue adelante olvidándose a posta el paraguas. Sabe de sobra que no se dirige a ningún sitio alegre, que el día será todavía peor conforme avance pues lleva una idea en la cabeza, alejarse de todo, romper con su pareja, alejarse del mundo debido al daño que le ocasiona.
El chico toma el autobús dirección a la capital pues él es de un pueblo ni demasiado cerca ni tan lejos de dicha ciudad (la capital). Al subir se coloca como de costumbre, al fondo del autobús, la música en los auriculares al máximo intentando callar sus temores, sus pensamientos... Sus sentimientos. Debe hacer lo correcto, ella juega con él, ella le hace sufrir, le hace dudar y lo peor de todo, no le hace feliz. Todo el camino lo pasa intentando mantener la cabeza despejada, soñando con un milagro, con un cambio que sabe jamás de dará, con una nueva oportunidad de la relación con su chica perfecta, con sus mismos gustos, sus aficiones... Si existe esa media naranja que dicen, es ella.
Baja del bus nada más llegar. Nervios y un gran suspiro nada más poner los pies en el suelo, su alma le asfixia, el corazón se le acelera. El pulso le va a hacer estallar mientras que los pensamientos, las emociones, todo lo que le atormenta en la cabeza le van a hacer explotar, le hacen olvidar el propósito de la llegada a la capital. Camina indeciso y casi hundido hacia el lugar de destino, el mismo parque donde todo empezó. ¿Por qué le dijo de quedar en aquel lugar a la chica? Porque allí empezó todo, si seguía existiendo algún rayo fugaz de esperanza, solo se daría en este sitio al recordar aquel día, aquel precioso y bello día en el que la besó, podría haberla besado mucho antes, podría haberlo hecho ese día cuando se declaró pero se lo prometió a su mejor amiga, daría tiempo, no atosigaría a la chica, de hecho casi era recomendable no haberse declarado pues era también el día que se conocieron en persona... Pero era inevitable, desde que vio su cara supo que debía ser suyo, que él le pertenecía a ella y debía hacérselo saber.
Al cabo de un rato, a eso de las 17:30, la chica se deja ver a lo lejos, en la entrada del parque y él anda lentamente hacia ella, saludándola extraño. Siempre le daba un tierno beso abrazándola pero hoy... Hoy ambos sabían que ese no era un saludo, el saludo de hoy era un abrazo con un beso en la mejilla, ambos sabían qué pasaría. El chico le comenta que quería hablar con ella de algo serio, aunque estaba claro por todos los gestos y reacciones entre el uno y el otro. Esto supondría al menos un punto, ¿a parte o final? Dudo que ellos quisieran hacerse daño, pero ambos pensaban en lo malo, en el punto final al menos de la relación amorosa. El chico le dice de sentarse en el banco, el banco donde se sentaron aquel primer día y donde tras la llamada de la madre a la chica, diciéndole que volviera ya a casa, el chico no podía despedirse de ella sin besarla, ya se había declarado y era más que obvio que ella sentía al menos algo parecido ya que ella se quedó esperando la reacción del chico, que quedó medio paralizado pues hizo la promesa de no besarla. La única promesa que llegó a romper el chico en su vida (al menos hasta hoy, que escribo estas líneas sobre él). Volviendo al "presente", los dos estaban nerviosos, esperando que la conversación se iniciara y deseosos de saber qué pasaría para acabar la agonía de la espera, ambos necesitaban saber cómo terminaba todo, si bien o mal.
El chico al final decidió hablar pero sin poder mirarla, apoderado por el sentimiento de la derrota, el dolor del abandono sufrido por ella, ya que empezó a dejarlo de lado y a quitarle importancia a la relación de ambos. El chico suspira tras preguntarle qué le pasa a la chica. Ésta se toma su tiempo, como unos 30 segundos o algo más para responder con un "No sé". Una punzada recorre el cuerpo del chico de un costado a otro, como una flecha imaginaria que destroza todo lo que pilla en el recorrido por su cuerpo, provocándole daños internos no curables.
Vuelve a intentar encontrar una respuesta a las miles de preguntas que le recorren la mente, sobretodo ahora que una tan "fácil" ha sido respondida mal, él no estaba para andar rogando ni para ir sonsacándole cosas cuando ya lo había intentado tantas veces días atrás. Le pregunta que si hay otro chico y ella, con tranquilidad y rapidez responde que no, que no es nada de eso. Un poco de tranquilidad a pinceladas aparecen en su interior, si no hay otro puede que se pueda solucionar, aunque necesita saber qué pasa. Vuelve a preguntar ya que la chica no dice nada, solo responde o lo intenta. Esta vez le pregunta que si está así por los estudios, por la familia, por los nuevos amigos o algo así, ella dice que no, que no pasa nada. De nuevo nervios, no pasa nada con lo demás así que entonces debería de tratarse de un problema de él. Los sentimientos se apoderan de éste haciéndole una pregunta tal vez demasiado importante para hacerla tan rápido, tan de repente. Le pregunta qué son él y y ella... Asombroso, la chica dice que no lo sabe. El chico deja de tener vida, la esperanza muere, el amor se trasforma en un dolor-odio que casi le hacen derrumbarse y desahogar sus sentimientos allí, llorando.
Su pareja perfecta, su media naranja por eso de ser iguales, no sabe qué son, no sabrá que siente al haber dicho eso y un nudo en la garganta se le forma al chico, una única pregunta se le asoma por la cabeza, mezcla de reproche por sus respuestas y parte de última esperanza, una respuesta negativa se transformaría en algo positivo para el chico ya que su pregunta es si la relación se ha roto, directamente pregunta: "¿Entonces hemos roto no?" con la esperanza de que mantenga su racha de respuestas negativas y ello signifique algo bueno para él, para los dos. La respuesta de la chica es... "No... Lo sé". Ataque de locura, el chico no puede creerlo se siente usado, como un pañuelo en el que se ha limpiado tras llorar y luego lo tiran, como un juguete el cual maltratan jugando, por diversión y tras haberle hecho sufrir lo tiran al baúl del olvido. El chico está muerto, responde sin dudarlo al escucharla. "No sé no, esta relación ha muerto, esto ha dejado de ser algo" dice más o menos a los cinco segundos de la respuesta de la chica, levantándose del banco, con los ojos inundados por lágrimas pero sin dejarlas escapar. La chica llora, llora pidiéndole perdón por haberle hecho esto, que ella no quería hacerle sufrir, que ella no ha podido remediar lo que ha pasado, que le perdone porque nunca se le había pasado por la cabeza hacerle semejante daño, ya que ella sabe que él la ama. Más de lo que nadie la ha amado al menos hasta el momento, ya que el chico cuando ama es de verdad, no como la mayoría de jóvenes de hoy día que solo se encaprichan, porque su relación se había jodido pero no por falta de amor por su parte, sino al revés. Él aprieta los ojos y consigue esconder las lágrimas, ella no merece verlo llorar. Niega con la cabeza diciéndole que no pasa nada que al menos espera ser su amigo y ella asiente dicienndo que eso sin duda, que no le negaría su amistad porque le quiere mucho aunque ya no sienta lo mismo.
Se abrazan, el por amor, ella por arrepentimiento. No quiere soltarla, no quiere dejarla irse pero sabe que ella se va dentro de poco con su padre de viaje, no puede detenerla mucho más ya que ella le ha hecho el favor de quedar para hablar un momento. La besa en la frente, la vuelve a abrazar como si no existiera el mañana y cierra los ojos, disfrutando de su olor, de su tacto, de su compañía una última vez pues él sabía que una vez acabada la relación, la amistad sería a distancia y nunca volverían a quedar a solas, ella no lo aceptaría porque él la ama. Ella se despide con una pequeña sonrisa y un "Lo siento..." seguido del nombre del chico. Se gira y baja las escaleras hacia el metro; a él le queda como quince minutos para que llegue su autobús para volver a casa. Corre desesperado al banco, como si allí ella le estuviera esperando de nuevo para arreglarlo y volver a estar juntos, viendo finalmente que allí no hay nadie. Se sienta y se lleva las manos a la cara notándose entre los dedos como las lágrimas brotan, sin pronunciar llanto alguno, brotan como cascadas en busca de la linde del río donde caen con fuerza. Las lágrimas caen por millares, por millones y seguramente billones, caen descontroladamente e inevitablemente por el rostro del chico. Golpea el banco, le pega patadas mientras insulta sin objetivo, solo por desahogo. Acaba soltando un grito que sería capaz de escuchar la chica hasta estando en el metro. Una mano le duele pero pronto estará el autobús así que camina intentando ahogar las lágrimas, encontrándose con un árbol y golpeándolo hasta hacer sangrar sus nudillos. Coge su gorro, de estos de lana y se limpia los nudillos además de usarlo como pañuelo para secar las lágrimas. Llega a la parada y consigue aparentar normalidad. Sube en el bus cuando llega y marcha hacia casa volviendo a ahogarse entre gotas de agua saladas, deseando no haber existido y desaparecer para no sentir este dolor al que nunca se hubiera hecho a la idea, este dolor que se llama amor distorsionado, amor intoxicado, amor roto, amor humillante y amor asfixiante. La única luz cercana es una amiga, esa amiga que en el fondo se alegra de que lo dejara con su novia... Motivos representados más adelante.
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